América Juárez Navarro
Morelia, Mich. – La integrante de la colectiva feminista MAPAS, Sofía Blanco Sixtos, advirtió que la violencia contra las mujeres no ha disminuido en Michoacán, como lo afirmó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla semanas atrás, sino que se concentra con mayor fuerza en Morelia, particularmente en el caso de los feminicidios.
“Que a nivel nacional los feminicidios se concentren en el municipio de Morelia significa que el estado está en una situación bastante grave respecto a la violencia hacia las mujeres, y en este caso la más extrema, que es el feminicidio”, señaló.
Blanco cuestionó además la actuación de la Fiscalía de Feminicidios, al denunciar que varios casos no se clasifican como tales, sino como homicidios dolosos, lo que resta visibilidad y genera implicaciones jurídicas diferentes.
“No hemos entendido ni comprendido bien por qué la Fiscalía hace esa diferencia (…) primero debe investigarse como feminicidio y después reclasificarse, no iniciar como homicidio doloso”, explicó.
La activista también criticó la respuesta de la policía municipal de Morelia y de las corporaciones estatales ante llamadas al 911, pues en varios casos las mujeres no reciben protección adecuada e incluso son revictimizadas.
“Lo que hemos visto es que en algunos casos la policía no atiende debidamente a las mujeres que piden auxilio. Incluso se les deja en situación de vulnerabilidad o son señaladas como culpables de lo que les pasa”, denunció.
A 10 años de la alerta de género: “Debe reconfigurarse”
Sobre el debate en torno a la alerta de género, Blanco fue contundente: no debe desaparecer, pero sí transformarse para responder al contexto actual.
“La alerta de género cumple 10 años en 2025. Mi respuesta es no, no debe dejar de existir; lo que tiene que haber es una reconfiguración. El contexto en Michoacán hoy es muy distinto al de hace una década”, afirmó.
Explicó que mientras en 2015 la alerta respondió a un alza de feminicidios en un contexto donde la violencia del crimen organizado parecía disminuir, hoy la situación es más compleja: crecen los homicidios vinculados al desplazamiento forzado, la violencia hacia las mujeres en comunidades indígenas y rurales, y los asesinatos con arma de fuego, que resultan más difíciles de clasificar como feminicidios.
“La Fiscalía sigue sin aplicar un análisis de contexto en sus investigaciones, retrasan pruebas y se abocan al hecho aislado, sin reconocer los antecedentes de violencia que terminan en un asesinato. Ahí está una de las razones por las que debe reconfigurarse la forma de investigar y clasificar los feminicidios en Michoacán”, sostuvo.
Falta estrategia integral
La activista también señaló que la política de seguridad y la política de género caminan por separado, sin estrategias conjuntas entre las áreas de seguridad pública, la Fiscalía y las instancias de igualdad sustantiva.
“Hasta ahora ni el secretario estatal ni el municipal han mostrado una estrategia clara de prevención. No hay coordinación con la Secretaría de Igualdad Sustantiva, ni con la Secretaría de las Mujeres en el municipio, ni con la propia Fiscalía. Cada institución trabaja aislada y eso impide resultados reales”, apuntó.
Finalmente, Blanco subrayó que los señalamientos y denuncias públicas son clave para que las autoridades actúen:
“Si no se hace la denuncia, no camina. Parece que si no les movemos el tapete, no profundizan ni hacen lo necesario para erradicar la violencia contra las mujeres. Y lo que queremos es claro: que no vuelva a suceder”.
