Estrés financiero afecta a la mitad de los mexicanos, advierte la CONDUSEF

América Juárez Navarro

Morelia, Mich.- En México, al menos la mitad de la población enfrenta algún grado de estrés financiero, una situación que impacta directamente en su bienestar y en el desarrollo económico del país, advirtió el presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), Óscar Rosado Jiménez, durante su visita a Michoacán.

De acuerdo con el Examen de Salud Financiera 2023, elaborado por el INEGI, este problema no distingue entre sectores sociales: lo mismo afecta a personas desempleadas o con ingresos bajos, que a profesionistas con estudios universitarios y salarios altos.

“Por ejemplo, entre quienes perciben cinco salarios mínimos, es decir alrededor de 40 mil pesos netos, 32 por ciento vive con estrés financiero. Esto significa que algo se está manejando mal en su vida económica, muchas veces tratando de sustituir carencias emocionales con lo que ofrece el mercado”, explicó Rosado.

El funcionario recalcó que una mala relación con el dinero puede provocar sobreendeudamiento y generar consecuencias que van más allá de lo individual, pues también repercuten en la economía de estados como Michoacán. “Quien administra bien sus recursos, aunque sean pocos, alcanza una mejor calidad de vida, y eso incide positivamente en la economía nacional y local”, afirmó.

Según Rosado Jiménez, la salud financiera se entiende como un estado de estabilidad y tranquilidad derivado de un manejo responsable del dinero, mientras que el estrés financiero se traduce en angustia y ansiedad frente a ingresos insuficientes o deudas excesivas.

Entre los principales factores que alimentan este fenómeno mencionó:

1. El desempleo.
2. Los ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas.
3. La mala administración del dinero, incluso con salarios altos.

Para revertir esta situación, el titular de la CONDUSEF sugirió asumir el problema, buscar orientación profesional y aplicar reglas básicas de distribución del ingreso: destinar entre 50 y 60 por ciento a gastos esenciales como vivienda, transporte, alimentación, salud y educación; entre 20 y 30 por ciento a ocio y recreación; y al menos un 10 por ciento al pago y reducción de deudas.

“Es un tema de hábitos. Igual que ocurre con una adicción, lo primero es reconocerlo y empezar a cambiar”, concluyó.