América Juárez Navarro
Zinapécuaro, Michoacán.– El bloqueo realizado por productores agrícolas permaneció activo este lunes en la caseta de cobro de Zinapécuaro, donde la fila de vehículos alcanzó cerca de un kilómetro. A pesar de las afectaciones, automovilistas y transportistas compartieron que comprenden o incluso respaldan la manifestación, principalmente por los problemas de inseguridad en carretera y la crisis que enfrenta el campo.
Uno de los conductores afectados, Roberto Govea, quien lleva 25 años dedicado al transporte, explicó que aunque la espera es larga, considera que la protesta también refleja las preocupaciones de su gremio:
“Aguardamos el tiempo hasta que abran. Esto se ve bien a la vez, porque también es una mejoría para nosotros del transporte, por los robos en la carretera, los asaltos y que no les pagan bien el maíz.”
Señaló que la inseguridad es una constante para quienes transitan diariamente por carretera:
“Donde quiera hay inseguridad. Antes sí nos podíamos parar en paradores, pero ahora ya donde sea te roban, te asaltan. El gobierno no nos asegura nada.”
Aunque dijo no haber sido víctima directa, afirmó que varios colegas sí han sufrido agresiones:
“Tengo compañeros que sí. Los bajan del camión, los golpean. Nosotros estamos arriesgándonos siempre.”
Mientras esperaba la reapertura, aprovechó para hacer reparaciones menores a la unidad:
“Voy a moverle al carro porque no sirve el clima. Ahorita que hay compañerismo y estamos todos parados, aquí sí se puede.”
Automovilistas consideran el bloqueo como un acto de expresión legítima
Otro de los afectados, Daniel Álvarez, quien viajaba rumbo a Guadalajara, compartió que llevaba una hora detenido, pero consideró que la manifestación es válida:
“Para mí está muy bien porque es una forma de expresarte ante el gobierno y hacerle entender que el pueblo no está bien. Los presidentes siguen, pero el sistema nunca cambia.”
Relató que él y su equipo han sufrido agresiones en carretera porque transportan mobiliario farmacéutico:
“Sí hemos sufrido agresión en carreteras libres. A veces nos catalogan como si transportáramos medicamentos.”
Aunque dijo contar con salario fijo, reconoció que los bloqueos y la inseguridad impactan su labor.
Por su parte, Julio César Cabrera, transportista de carga, expresó que la espera representa pérdidas directas, pues trabaja por viaje y no tiene salario base: “Si no viajamos, no ganamos. Para nosotros sí es pérdida, y para la empresa también.”
Señaló que estuvo a punto de librar el cierre: “Nos detuvimos a calibrar los frenos y eso nos retrasó. Ya no alcanzamos a pasar.”
Aunque reconoció que el movimiento tiene motivos legítimos relacionados con la seguridad, también lamentó el impacto: “Por una parte está bien, porque es por la inseguridad que hay con nosotros. Pero deberían ir con las instancias que deben ser, porque a nosotros sí nos perjudica.”
Describió las rutas más peligrosas para el gremio: “Todo el Arco Norte es muy complicado. Desde Atlacomulco hasta Puebla. Y de aquí, desde la salida a Morelia hasta la incorporación del Arco Norte, hay demasiada inseguridad.”
Incluso relató un intento de asalto:“Me quisieron quitar el carro aquí subiendo. Gracias a Dios no pasó nada, pero hay compañeros que no corren con la misma suerte.”
Para reducir riesgos, explicó que intentan viajar en grupos:“Tratamos de venir en convoy. Aunque no seamos de la misma línea, nos conocemos entre todos y nos acompañamos.”
