A cuatro meses del homicidio de Carlos Manzo, en Uruapan persisten el recuerdo y la incertidumbre

América Juárez Navarro

Uruapan, Michoacán.- Han pasado cuatro meses desde el asesinato de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, ocurrido el 1 de noviembre de 2025, y en la plaza principal de Uruapan el sitio donde fue atacado continúa convertido en un punto de memoria.

En el lugar permanece una placa de mármol con su nombre completo, así como las fechas que enmarcan su vida: 9 de abril de 1985 – 1 de noviembre de 2025. Sobre la losa descansa un sombrero, emblema del movimiento que encabezó. A un costado, una estrella sostiene más sombreros colocados por simpatizantes. Flores frescas, veladoras encendidas y fotografías acompañan el espacio. Personas se acercan, observan en silencio, toman alguna imagen y se retiran. No todos aceptan hablar.

“Se le extraña… pero el miedo sigue”

Alfonso visita el memorial y no duda en expresar su reconocimiento. “La verdad sí, lo seguimos extrañando al señor. Fue un buen hombre, muy trabajador, hizo mucho por el pueblo. En lo particular yo también sí le agradezco mucho lo que hacía por el bienestar de Uruapan”, comenta.

Describe a Manzo como un presidente municipal cercano, presente en la calle más que en la oficina. “Ha trabajado no en una oficina sino en la calle viendo qué gente necesitaba un apoyo. En donde quiera lo veía él participar, en la noche, en la mañana, en el día, parecía que él no durmiera, pero todo lo hacía por el bien de Uruapan.”

Reconoce que, tras su asesinato, la presencia de fuerzas de seguridad se incrementó notablemente. Sin embargo, considera que el ambiente no ha cambiado del todo. “Sí, ha llegado mucha seguridad, pero de los tres órdenes del gobierno se ha visto por todo Uruapan. Pero pues la verdad sigue todavía las cosas igual, no han cambiado mucho. Ya no sale tan tarde la gente. Ya muy temprano se recoge, a las nueve, diez, ya está en su casa. Por lo mismo, por la inseguridad que hay en donde quiera.”

Para Roberto, quien también frecuenta el sitio, el exalcalde era un presidente querido, amable y trabajador. No obstante, al referirse al presente, señala: “Ahora se percibe un poco de calma, pero a pesar de eso todavía hay mucho, mucho miedo. La gente no le va a decir todo lo que está pasando, todo lo que en realidad pasa… porque hay temor.”

Sobre la administración actual, encabezada por su viuda, Grecia Quiróz, considera que hay intención de continuar el proyecto, pero apunta que “sí hace falta la valentía del señor Carlos Manzo.”

Comerciantes: ventas y silencio

En el primer cuadro de la ciudad, los comerciantes también guardan memoria. Teresa recuerda que el entonces alcalde recorría el centro sin mayores protocolos. “Él seguido andaba por aquí con sus niños, con sus colaboradores. En diciembre llegaba a traerle su cenita para el 24, y no nomás a mis papás, a casi todos los comerciantes que están por aquí en el centro.”

El impacto del crimen fue inmediato, afirma. “Desde ese día sí se bajó la venta. Luego hubo días muy buenos porque llegaba mucha gente de otros lugares a traer flores, veladoras. Pero todos los días nos enteramos ya de muertes, de robos y eso… y la gente a lo mejor prefiere no hablar.”

Cuando se le pregunta si aún existe temor, responde sin titubeos: “Yo digo que sí.”

Autoridades sostienen que delitos van a la baja

Desde la Secretaría de Seguridad Pública, el titular del Grupo de Reacción Inmediata Motorizado, Eduardo Aguilera González, asegura que las cifras oficiales muestran disminución en delitos de alto impacto.

“No vamos a ser ajenos a la realidad que vive el municipio. Muchos municipios en el estado y a nivel nacional enfrentan el fenómeno delictivo, pero las incidencias delictivas, los números oficiales, no mienten. Hoy en día Michoacán, Uruapan, Zamora, Morelia, van a la baja en muchos delitos de alto impacto.”

Respecto a la extorsión, delito mencionado por ciudadanos en conversaciones informales, indicó que la estrategia se centra en fortalecer la proximidad social y la confianza. “Las cifras no mienten, va a la baja la tendencia en cuestión de extorsión.”

Entre la actividad y la memoria

La plaza principal continúa siendo un espacio de tránsito cotidiano. La actividad económica y agrícola de Uruapan sigue su curso. Sin embargo, en las conversaciones de quienes aceptan hablar se repite una constante: hay más patrullajes y operativos visibles, pero el temor no desaparece del todo.

Cuatro meses después, el nombre de Carlos Alberto Manzo Rodríguez permanece grabado en mármol. Y, de acuerdo con quienes caminan por la plaza, también sigue presente el miedo.