María Luisa Calderón Hinojosa
“Que quienes tienen el poder de desatar las guerras, elijan la paz”, fue el primer mensaje de León XIV en su celebración pascual del domingo 12.
Un día antes, la noche de la vigilia, oró con todos diciendo: la guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina.
Este par de oraciones se esperan de quien sigue las enseñanzas de Jesucristo, el que fue crucificado por quienes temían que el poder que poseían en la tierra, fuera arrebatado por el pacífico que llamaba al amor.
No podríamos esperar otra cosa de sucesor de San Pedro, después que el secretario de la defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth utilizara el nombre de dios para justificar su guerra actual. En una oración privada entre la élite militar, este secretario invocó: Dios Todopoderoso, derrama tu ira y quiebra a los impíos. Te suplicamos que autorices una violencia brutal contra aquellos que no merecen tu misericordia»
A este hombre lo han sacado del tiempo de las Cruzadas, del siglo XI, y nosotros, los que vivimos en el siglo XXI y venimos del siglo pasado, sabemos, creemos en un Dios del evangelio, de paz, un Dios de la vida.
De estas oraciones del Papa, respondió el ejecutivo de la casa Blanca de forma ligera, irresponsable, inesperada, que ya no sorpresiva, descalificando al Papa, diciendo que es débil y que es malo para la política exterior; además, publicó una imagen suya, saliendo de una nube como un dios bajando del cielo a curar a algún enfermo.
Por eso el mensaje del Papa de hoy que insiste en que su misión es difundir el Evangelio, y que también responde respecto de la guerra que sólo está multiplicando el odio por todo el mundo y no está resolviendo nada. Que sólo está provocando inestabilidad en medio oriente y una grave crisis económica, energética. Pidió tomar en cuenta especialmente a las victimas de las guerras, empezando por los niños, los viejos y los discapacitados. Y no se quedó en la crítica ni en la consideración hacia los más vulnerables; también propuso volver al diálogo, para buscar soluciones de forma pacífica.
Esta es una respuesta pacífica a una descalificación y la burla grotesca que no es aceptable en una figura que lidera ningún estado.
La posición del papa de hoy, no es aislada, es consecuente. Juan Pablo II también había pedido que la guerra de EUA contra Irak se detuviera.
Esta embestida verbal de Trump nos enfatiza, en esta nueva lucha contra otro líder, que a Trump no le importa que sea católico u ortodoxo o musulmán. Le importa provocar, confrontar, descalificar, sacar de su centro a un líder responsable de su comunidad. Nos confirma que ésta es su forma de ser:
Los provoca, los quiere hace reaccionar agresivamente, luego se dice agraviado por una sarta de pretextos y con ello justifica su acción de castigarlos- extorsionarlos con la imposición de aranceles – así lo ha hecho con varios liderazgos nacionales y hasta regionales: lo hizo con la UE y los aliados de la OTAN, con España, con China, con Venezuela, a la que le quitó a Maduro pero donde dejó intacta la estructura de la dictadura violenta; ha ido contra Bukele, del Salvador, contra Corea del norte, ¡contra nosotros! A la presidenta Sheinbaum la ha arrinconado con su 30 % de aranceles una y otra vez.
Ese presidente, de cuya cordura ya dudamos, ha hecho declaraciones unilaterales de decisiones que son comunitarias y de mucho debate y negociaciones, desde adueñarse oralmente del golfo de México, o de Groenlandia, ahora del estrecho de Ormuz, total que, irresponsablemente ha hecho del mundo ese desorden al que León XIV hizo referencia en su declaración de ayer: inestabilidad y crisis económica y energética, además de aumentar el odio alrededor del mundo. Le ha bastado el último tranco de su segundo mandato.
En fin, que a Trump no le está yendo naaada bien, ni en su país del que presume tener mucho apoyo. Primero tuvo la renuncia de Joe Kent, director del centro nacional de antiterrorismo de los EUA. Este declaró que NO era necesario atacar a Irán; que lo que sucedió es que hubo presión de Israel
Anoche el iluminado tuvo que bajar de redes sociales su imagen divina, aunque aun se niega a ofrecer disculpas. Ni falta que hace, el León se defiende solo con su voz pacificadora.
Ahora se fue contra Papa León XIV
