Quien tenga la responsabilidad de encabezar la coordinación de la Transformación en Michoacán y, eventualmente, aspire a encabezar el Gobierno del Estado, deberá hacerlo con humildad, altura de miras y capacidad para construir, nunca desde la soberbia.
Por el bien de Michoacán, necesitamos una política de altura y no de grilla. La gente está cansada de los pleitos, de las descalificaciones y, mucho más, de ver a la política convertida en un espectáculo.
Es momento de elevar la estatura y el nivel de la política michoacana.
Debatamos en el campo de las ideas y no en el de los chismes. Compitamos con propuestas, con resultados y con visión de Estado. Porque Michoacán necesita soluciones, no confrontaciones.
A quienes nos corresponda encabezar coordinaciones dentro de nuestro movimiento, debemos recordar algo fundamental: somos coordinadores, no jefes; no capataces, no caciques de la política.
Coordinar significa escuchar, integrar, sumar y reconocer que nadie tiene por sí solo tiene todas las respuestas. Michoacán y Morelia necesitan a los mejores perfiles: mujeres y hombres capaces, honestos, preparadas y comprometidas con servir.
Abiertos al diálogo y que tomen la crítica como oportunidad para crecer, no como un ataque personal, quienes habitamos en la vida pública, debemos tener madurez política y personal.
La unidad no se decreta. La unidad se construye.
Se construye abriendo puertas, tendiendo puentes y entendiendo que un proyecto verdaderamente transformador no puede ser patrimonio de un grupo, de una persona ni de una corriente.
Por eso, las puertas para quienes quieran aportar, construir y trabajar por Michoacán deben estar siempre abiertas.
Porque si algo nos está demandando el pueblo es justamente eso: menos soberbia, menos grilla y más política; menos pleitos y más resultados; menos protagonismo y más capacidad de construir juntos.
Michoacán merece estar a la altura de su gente.
Confío en que lo entendamos, no solamente en el movimiento de la cuarta transformación y sus aliados, sino en todos los agentes que hacemos política en este estado. El horno ya no está para bollos.
