Acusa René Valencia denuncian indefensión y desdén institucional

Por América Juárez Navarro

Morelia, Michoacán.–Luego de acudir a la Fiscalía General del Estado (FGE) para denunciar la agresión armada de la que fue víctima en la ribera del lago de Pátzcuaro, el dirigente de Revolución Social, René Valencia Reyes, y el dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, denunciaron que más allá de los hechos violentos, lo más preocupante ha sido la respuesta posterior de las autoridades estatales, la cual calificaron como indiferente, minimizadora y carente de condiciones reales de protección.

René Valencia Reyes señaló que, luego de la agresión, quedó expuesto debido a un esquema de seguridad deficiente, en el que incluso se le asignaron escoltas sin municiones, situación que, afirmó, refleja el abandono institucional no solo hacia su persona, sino hacia activistas y ciudadanos en general. “Llegó una escolta, pero sin municiones. El otro elemento no se quiso presentar porque dijo que no iba a arriesgar la vida del titular. Pasé 48 horas sin protección”, declaró.

Advirtió que este tipo de medidas no pueden considerarse mecanismos reales de protección y sostuvo que las autoridades están enviando a sus propios elementos a escenarios de alto riesgo sin el equipamiento necesario. “Mientras no equipen bien a los policías, mientras no tengan vehículos blindados, van a seguir siendo carne de cañón. Así no se puede enfrentar a grupos que traen armas de alto calibre”, expresó.

De acuerdo con su testimonio, los agresores portaban chalecos con insignias del Cártel Jalisco Nueva Generación, se desplazaban en varias camionetas y motocicletas, y contaban con armamento de alto calibre, inhibidores de señal y equipo tecnológico, además de que sometieron a sus escoltas bajo amenazas de muerte.

Valencia Reyes también criticó los discursos que buscan desvirtuar o minimizar lo ocurrido, al señalar que este tipo de narrativas profundizan la desconfianza ciudadana. “No se puede negar, no se puede ocultar ni minimizar lo que está pasando. La gente lo vive todos los días”, afirmó.

Por su parte, el dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, acusó una actitud de desdén por parte del gobierno estatal y del propio gobernador, al señalar la falta de un pronunciamiento oportuno y de un acompañamiento institucional claro tras los hechos. “El gobernador no se había pronunciado hasta que le preguntaron. No hubo una postura clara, ni un mensaje directo”, sostuvo.

Recordó que este no es un hecho aislado, al señalar que en 2021, cuando fue candidato a la presidencia municipal de Morelia, su equipo de campaña también fue atacado sin que existiera una respuesta contundente de las autoridades estatales. “Creo que hay una estrategia para desvirtuar y minimizar. Con una mano nos quieren proteger y con la otra nos atacan”, expresó.

Guillermo Valencia añadió que, si bien reconoce la existencia de elementos honestos dentro de las corporaciones de seguridad, la actuación institucional posterior envía un mensaje preocupante para quienes participan en la vida pública o realizan activismo social. “Así funcionan los mecanismos de protección. Escoltas sin municiones. Imagínense cuánta gente está en verdadero estado de indefensión”, señaló.

En este contexto, René Valencia Reyes informó que se encuentra valorando la posibilidad de recibir protección por parte de la Policía de Morelia, luego de reconocer la actuación de elementos municipales que acudieron en su auxilio durante la agresión armada.

El activista agradeció la respuesta inmediata de la corporación municipal y destacó que el ofrecimiento de resguardo está siendo considerado ante el nivel de riesgo que enfrenta. “Quiero agradecerle muchísimo a la Policía de Morelia porque fueron varios elementos al auxilio también allá donde fue la agresión. Lo tomaremos muy en cuenta y lo valoramos de corazón”, expresó.

Finalmente, reiteró que el ataque fue directo y premeditado, y que la falta de una respuesta clara, pública y efectiva por parte del gobierno estatal agrava el clima de inseguridad y envía un mensaje de normalización de la violencia que, afirmó, no puede ser minimizada.