América Juárez Navarro
Morelia, Mich.–El diputado local y dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, insistió en que existen vínculos entre legisladores y el crimen organizado, aunque evitó dar nombres. Aseguró que revelará la información en su momento, y que actuará con responsabilidad y bajo sus propios términos.
“No crean que estoy evadiendo una responsabilidad, lo haré… este no es el momento. Lo haré en el momento oportuno, porque además a mí me gusta decir las cosas de frente”, afirmó al ser cuestionado sobre los señalamientos que lanzó anteriormente.
Valencia advirtió que “hay quienes solitos se ponen el saco” cuando hace este tipo de declaraciones, pero aclaró que no se trata de insinuaciones sin sustento, sino de datos que llegarán al momento adecuado. Aseguró que también las autoridades conocen esta información, aunque muchas veces “se hagan los que no saben”.
Al preguntarle si presentará una denuncia formal, señaló que esperará a que haya una nueva titular en la Fiscalía General del Estado. “Espero que llegue un buen perfil. Creo que Carlos Torres Piña es un buen perfil. Ojalá con eso las cosas cambien, porque no se puede normalizar que haya personas vinculadas a la delincuencia en el pleno legislativo”, sostuvo.
PRI continuará impugnando la elección judicial
El líder priista también se refirió a la impugnación presentada por su partido contra la elección extraordinaria del Poder Judicial de Michoacán, que fue desechada por el Tribunal Electoral local al considerar que el PRI no tiene interés jurídico en el caso.
Valencia respondió que, a pesar del revés, insistirán en agotar todas las vías legales. “Sabemos que la reforma fue diseñada para cerrarnos el paso a los partidos políticos. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados”.
A título personal, el legislador expresó que no puede ser indiferente ante lo que considera un desmantelamiento del sistema judicial. “Tengo dos hijas y un bebé. No quiero que el día de mañana, cuando vean lo que está pasando, piensen que no hicimos nada”, declaró.
Aunque reconoció que las probabilidades de revertir el modelo son mínimas, subrayó que la lucha también es simbólica: “Lo haremos para estar en congruencia con nuestro pensamiento y dejar constancia de que lo intentamos por las vías institucionales”.
